miércoles, 30 de julio de 2008

Día 17: Hilaridad

Ayer dije que David Foster Wallace lo que busca es la empatía. Pero decir esto no deja de ser una forma de simplificarlo todo. Cierto que busca la empatía y a veces hay fragmentos muy duros y muy tristes, pero a veces hay fragmentos muy duros y muy tristes pero que son delirantemente y grotescamente divertidos. Está el fragmento de la joven promesa del tenis que no puede soportar la presión de finalmente ganar y, cuando llega a casa después de celebrarlo, se toma un vaso de Nesquick con cianuro, cae al suelo de la cocina, su padre se despierta por el ruido, al verlo le hace el boca a boca y acaba tragándose restos de Nesquick con cianuro que aún hay en la boca de su hijo, cae al suelo de la cocina, la madre se despierta por el ruido y al verlos les practica el boca a boca, acaba tragándose restos de Nesquick con cianuro y también cae al suelo, y lo mismo pasa con los otros seis hijos de la familia. Es grotesco y delirante y muy divertido.

Pero aún me reí más con el episodio de la alcohólica anónima que quiere excusarse de su alcoholismo contando su historia de una infancia desgraciada: ella era una niña adoptada y tenía una hermana que era hija biológica de sus padres adoptivos, pero tenía parálisis cerebral o algo y lo único que hacía era babear, la hija adoptiva se tenía que llevar a la hermana babeante siempre que salía con sus amigos o de fiesta, porque sus padres querían que fuera tratada como una niña normal. Y casi me siento mal porque esto me haga reír tanto, pero la cosa no acaba aquí: el padre cada noche entra en la habitación de las dos hermanas y pone una peluca a su hija biológica, la llama Raquel Welch y abusa de ella, mientras la hija adoptiva finge que está durmiendo en la cama de al lado. Contado así parece cruel y sin ningún tipo de gracia, pero la gracia está en la forma que lo cuenta. De verdad que es hilarante. Venga, lo que pasa es que la niña se convirtió en alcohólica porque su padre no abusaba de ella, sino de su hermana adoptiva. No es tanto que 'La broma infinita' a veces sea triste y a veces hilarante, yo más bien diría que es las dos cosas a la vez.

6 comentarios:

Maravilloso Desgarro dijo...

ok... la primera parte de la hilaridad quedó muy buena.

Con la segunda me quedé como incómoda.... no es que le tenga cosa a lo politiacmente icnorrecto, pero es como tu dices.. contado así... como que no da risa jejejeje


Pero.. me dieron ganas de leerlo para averiguar si me reiría o no.

Núria dijo...

Es que evidentemente todo depende de como se cuenta... y evidentemente yo no soy David Foster Wallace... ;)

Carlos dijo...

Dios mio, al fin alguien con quien hablar de Wallace...

No conozco a nadie que lo haya leído y como soy poco amigo de recomendar libros tampoco he logrado muchos adeptos; aunque me he cansado de repetir por activa y por pasiva, en foros y cafés, que esta es una de las obras mas importantes de la literatura del siglo. Pero claro, también entiendo que es un libro que es muy facil odiar.

Con "Extinción" no puedo, pero bueno, tampoco he insistido demasiado (las cosas como son) y cuando lo he hecho ha sido con pocas ganas o poco tiempo y así no hay manera. Problablemente lo que mas me ha gustado de Wallace ha sido "Algo supuestamente..." concretamente la parte en que habla de si mismo o en la que comenta el rodaje de Lynch en Carretera Perdida (una película por la que sentido siempre debilidad), por no hablar de esa pequeña obra maestras que el cuento que da título al libro, el crucero de lujo (que luego quiso repetir con menos fortuna cubriendo la feria del ganado en "Hablemos de Langostas" -otro magnífico libro, por cierto-). Ahora mismo estoy leyendo "Entrevistas breves....". Lo encontré la semana pasada, después de mucho tiempo de busqueda (siempre me olvidaba de encargarlo) y casi me rompo la cabeza de la alegría.

Madre mia, que paliza te acabo de dar. Perdona, es que como dije antes, no había nunca coincidido con gente aficionada a Wallace.

Y acabo: sobre lo que comentas:

"Es verdad que es un libro perfecto para leer de forma no lineal, porque yo aún no he visto ninguna línia argumental que seguir y ya empiezo a pensar que no habrá ninguna. Más que historias lineales es un amalagama de personajes y situaciones."

Yo tampoco veo ninguna linea argumental al uso, pero probablemente sea mas un problema de estructura que otra cosas. Precisamente ayer leí una entrevista que Wallace concece a El Pais con motivo de la publicación de esta novela en la que el periodista le pregunta sobre el asunto. La respuesta de Wallace es la siguiente:

"Uno de los rasgos del diseño narrativo de La broma infinita es que los distintos leitmotiv no se hilvanan de manera lineal, entre otras cosas porque así es como procede el pensamiento."

Bueno, y ya te dejo en paz. Que lo sigas disfrutando.

P.D.: Cuando lo relea, quizá te copie la idea y abra un blog como este.

Núria dijo...

El primer relato de 'Extinción' es un hueso casi imposible de roer. Yo me lo tuve que saltar, ir a por otro y leermelos todos desordenadamente, porque sino no hubiera podido leerlo nunca. Pero, por ejemplo, el relato que da título al libro (Extinción) me parece de lo mejor que ha escrito Wallace juntamente con el ensayo del crucero de lujo (que fue el que primero me enganchó hace ya mucho tiempo).

Mis otros relatos favoritos de Extinción son "El neón de siempre" y "El alma no es una forja" (por si te animas a volverlo a intentar y quieres empezar por lo que mejor te enganchará...)

A mí también me encanta David Lynch y Carretera Perdida, así que el análisis que hace DFW también me encanta.

De momento la única expectativa argumental que veo en el libro es a ver si los niños de la Academia se van a colocar o no con esa droga alucinógena de los 60 tan bestia. Y aún así es algo muy débil, pero a mí no me importa que no haya línea argumental si el libro consigue atraparme (y éste lo está consiguiendo). Probablemente esto no sea un defecto sino la mayor virtud del libro. Porque es cierto que pensamos así y que DFW escribe no como la gente habla sino como la gente piensa.

Por cierto, ¿tienes el enlace a esta entrevista en El País? Es que mi fanatismo es tal que no sólo leo libros de DFW sino también todas las entrevistas suyas que puedo encontrar.

Espero que te guste 'Entrevistas Breves con Hombres Repulsivos'. Yo hace mucho que la leí. Pero recuerdo que el cuento que acaba en forma de esquema para que sea el lector quien lo acabe de reconstruir me dejó con la boca abierta.

Oh, y sería genial que cuando te animes a releer la obra hicieras también un blog. Yo sería tu más fiel lectora ;)

Yo también te he dado una buena paliza, pero es que es genial poder hablar de DFW :D

Carlos dijo...

El enlace a la entrevista.
http://www.elpais.com/articulo/semana/obra/ficcion/conversacion/permite/enfrentarse/soledad/esencial/mundo/elpeputec/20021121elpbabese_1/Tes

Y aquí uno a un pequeño articulo que le dedicaron en algun periodico.
http://www.bilbao.net/castella/residentes/vivebilbao/publicaciones/periodicobilbao/200706/pergola06.pdf

Te haré caso y dejaré el relato de "Sr.Blandito". No lo dejé antes por pura cabezonería, pero me han convencido las alternativas que me has propuesto.

Respecto a la exceptativa argumental que comentas de La Broma Infinita... La cierto es que de esa ni me acuerdo. De otras si, como la del cartucho de adicción infinita de Incadenza padre, o de las peroratas de los Terroristas en Sillas de Ruedas (que a mi si me gustaban) o del viaje decadente de Hal Incadenza. No creo que haya una sola línea argumental: son muchas novelas en una novela. Quiza tengas que planteartelo como un enorme tratado sobre la adicción, si necesitas un hilo conductor (yo lo necesité y no lo encontraba). A lo que sea. Despista mucho la situación política del mundo, que no te engañe porque no deja de ser la situación politica en un determinado momento. Una situación que, tengo que decir, me parece lo mejor del libro. ¿El tiempo subsidiado? ¿Puede haber una idea mejor que esa?
En una reseña de una revista cultural leí un día:
"La broma infinita contiene múltiples novelas: una novela política sobre el destino imaginario de la utopía americana; una novela cómica sobre la desnuclearización de la familia nuclear; una delirante novela de espionaje y terrorismo (con travestismo incluido) entre norteamericanos y canadienses; una novela didáctica sobre la rivalidad moral entre un tenista superdotado y depresivo y un delincuente drogadicto en rehabilitación; una novela irónica de ciencia-ficción sobre un territorio biotecnológicamente modificado y un calendario (el “tiempo subsidiado”) vendido al patrocinio publicitario de las multinacionales; una novela psicológica sobre una competitiva academia de tenis, sus tenistas aspirantes, la disciplina deportiva y la ideología ascética; una novela anafrodisiaca sobre las conquistas sexuales de un famoso jugador de fútbol americano; y una novela fantástica sobre una película asesina. Pero La broma infinita es, sobre todo, una melancólica suma narrativa sobre las variadas formas de la adicción, la monomanía, la toxicomanía, el enganche y la entrega obsesiva."

Tengo en casa (o tenía) una especie de macro-rresumen que me gustaba mucho y que encontré nosedonde por casualidad. A ver si lo localizo y te lo envío.


Lo que menos me gustaba del libro era la parte en que salía el ¿celador? del centro de adicciones varias. No recuerdo el nombre y eso que lo tengo en la punta de la lengua, que ya es raro. Y por la contra mi parte favorita es el comienzo, lo que es la entrevista de Hal: así descubrí yo a Wallace.

Núria dijo...

¡Muchísimas gracias por los enlaces y por las citas!

Es verdad que son muchas novelas en una, pero aún así tienes la sensación que es una obra compacta, porque todo está conectado. A mí no me suele molestar que en un libro no haya un hilo conductor, siempre que me interesen los personajes. Es más, suelo preferir buenos personajes a una buena trama.

Pero tienes razón, probablemente el gran tema de este libro sea el de la adicción en sus más variadas formas.

Es cierto que lo del tiempo subsididado es una idea genial. No sólo en plan humorístico-paródico sino también porque así DFW se ahorra de situarlo en un año concreto del futuro y que cuando lleguemos a dicho año concreto alguien salga y diga "Pues mira, aún no estamos tan mal, DFW se equivocó en su predicción..." Como pasó con 1984, por ejemplo.

La entrevista inicial de Hal a mí también me encanta. Es una forma perfecta para empezar un libro. Desde el principio ya consigue que te preocupes por Hal y por cómo ha llegado hasta allí.